martes, 29 de enero de 2013

Al día un escrito

29
(Correspondiente al día 29 de Enero)

El duro suelo de adoquines angustiaba en exceso los isquiones y otros huesos de los enamorados que siempre esperaban el final de la lluvia sentados bajo los soportales de una urbanización cualquiera. Pero no tenían otro sitio donde ir, así que imagino que al igual que hoy habían venido provistos de una cálida manta para soportar el frío, mañana vendrían con un par de mullidos cojines. Uno sobre otro se apoyaba y los parpados de ambos comenzaban a cerrarse, por lo que pronto se quedaron dormidos. La lluvia no paró hasta que llegaron las primeras luces del día. Enrrollados aún en la manta, despertaron de su letargo. Pensaron que el amor les había protegido del dolor y el frío, yo también lo pensé, pues toda la noche aguantaron bajo los soportales. Pero, como era de esperar, cuando intentaron levantarse, el dolor de huesos era sumamente agudo y apenas podían comunicarse porque una afonía y a la vez un fuerte dolor de garganta no les permitía articular palabra. Así que decidieron (después de mucho cavilar), con el fin de guaracerse en un apacible vivienda, que lo mejor era comunicar a sus familias que estaban enamorados y, en consecuencia, comunicar también lo de su homosexualidad.

1 comentario:

  1. Gracias por compartir , cada dia conmigo lo que ronda en tu mente, que sin saberlo muchas veces tambien ronda la mia. Me gustaría leer algo que hable de dios, o como bien tu lo llames , de esa energia espiritual y esencial en la que algunos quisieramos creer. Un abrazo

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