lunes, 28 de enero de 2013

Al día un escrito

27
(Correspondiente al día 27 de Enero)

Sucio, manchado de cosas horribles, putrefacto, polvo y ceniza, asco, puro asco, barro de los descampados urbanos en mis botas rotas, excrementos de perros o quizás humanos, y restos de materiales anticonceptivos. Sucio como los baños de los bares, esos en los que hay quienes escriben su nombre en las paredes con su propia mierda, esos en los que no puedes sentarte y hay que hacer equilibrio y casi malabarismos con el abrigo, el papel higiénico y otros trastos que llevamos siempre encima en tan delicados momentos. Asqueroso como las cocinas de los pisos de estudiantes, donde no encuentras un solo tenedor limpio para comerte tus ansiados spaghetti y las zapatillas se te pegan al suelo por algo más que la fuerza gravitatoria del planeta. Putrefacto como un cadáver aplastado en una infrecuentada carretera secundaria. Así, alguna vez, tuve yo el alma.

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