viernes, 11 de enero de 2013

Al día un escrito

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(Correspondiente al día 11 de Enero)

Lo que realmente se quiere es lo que se hace cada día automáticamente sin que uno se dé mucha cuenta y, por tanto, es por lo que nos cuesta tanto saber qué es aquello que realmente queremos. Únicamente habría que preguntarse "¿Qué hago constantemente que otros no hacen?" y una vez que tengamos la respuesta sabremos que es lo que queremos y podremos tomar la decisión de ser fieles a nuestras apetencias o dejarlas de lado y seguir el camino marcado. 
Creo que muchas personas (y me incluyo a mí mismo) hacen cosas que no quieren hacer debido principalmente a que no se han parado a pensar en lo que les apetece realmente y en lo que les aportaría felicidad, así, se comienzan estudios que no interesan, se practican deportes que no gustan, se comen platos que se detestan, se viaja a lugares a los que no se desea viajar, se escucha un tipo de música que no se aguanta, y un largo etcétera. Obviamente, detrás de todo esto (detrás, delante y en todos lados) está muy presente la famosa presión social. Imagino que muchos pensarán "La cantidad de cosas originales y bellas que haría si fuese capaz de anular las consecuencias de la presión social", bueno ¿Quién sabe? Quizás una de las mayores presiones sea la que exigimos en nosotros mismos diariamente. Es cierto, o al menos así lo creo, que es bueno comprometerse y tener responsabilidades, pero no está de más que de vez en cuando paremos unos instantes y pensemos en lo que estamos haciendo y reflexionemos acerca de si lo que hacemos es realmente lo que queremos hacer y, en mi opinión, cambiar de rumbo cuando nos percatamos de que no nos sentimos realizados con lo que hacemos. 
El ser humano es inmensamente complejo (como todo en la naturaleza en la que nos desenvolvemos) y afortunadamente (o no), le toca a cada individuo tomar absolutamente todas y cada una de las decisiones en su vida, esto exige que también cada cual sea capaz o aprenda a ser capaz de analizar su presente y reflexionar desde el corazón y no tanto con la cabeza, ya que sólo desde los sentimientos se suele acertar el rumbo que nos satisface personalmente. No es una tarea sencilla, pero es indispensable.

1 comentario:

  1. Y eso Freud lo denominó "aparato psíquico" jo jo jo, acabas de explicar su función de manera empírica, lo social es el ego y lo que deseamos (pulsiones como lo llama él) el super ego (por ahí anda mencionado el inconsciente, pero sobra refernciarlo pues es casi tal cual).

    En cuanto a ello, pues, la primer barrera que existe es la que unx mismx se pone, pero que (Freud) no niega nunca, ese factor (casi) determinante "presión social".

    En fin, empíricamente explicado. Que claro, siendo judío, médico y capitalista nunca abordó el perseguir los deseos o vivir acorde a ellos (ser Libre) sino supeditarlos al orden social establecido ("presión social"), en cuanto ésta (la sociedad) marca o da un valor de "bueno" o "malo" a nuestras acciones y pensamientos individuales para bien propio. Que a lo colectivo no aborda, ni porque es lo colectivo lo que hace que se supedite a sí lo individual en esta sociedad, cosa que si aborda Viigotsky y ese autoconocerse (auto-consciencia lo llama él) en y con el mundo en una relación dialéctica. Saludos pues!

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