martes, 1 de enero de 2013

Al día un escrito

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(Correspondiente al día uno de Enero)

Piensa en hoy y dile al aire que has estado entre sus garras y que el frío se ha calmado tras el río de sonidos de un violín. El bosque de la imaginación se encuentra en Otoño y toda la tierra se ha cubierto con las hojas del robledal. Yo he dormido en tu hombro y he sentido la voz de la luna en mi oreja, aunque ya sé que estabas a cien kilómetros de aquí, pero eso mi corazón no lo entiende y escucha lo que le viene en gana. Mañana recordaré los milisegundos que hicieron brotar pasiones como raíces de lentejas en mi patata interior sangrante, milisegundos dentro de una melodía frotada, magia desmenuzada que se hace compacta cuando el fuego de la fantasía se encarga de moldear el tiempo. 
Pronto estaré contigo. Intenta descansar y deja el odio aún aplastado bajo la suela de tu zapato. Todavía no podemos alzarnos valientes y bravíos porque quedan algunos matices que identificar en este anverso inmerso en el inmenso universo de mi verso perverso.
Hoja de la tenue mañana, tenue hoja, sobre la alborada caes flotando y ciegas los ojos del buitre carroñero que no alcanza a descubrir el cadáver descarnado casi entero de mis ilusiones y un día más renacen como el fénix y ofrecen a la vida la vida que les ofrecen. Bello paraíso en el ombligo de las horas se ha prestado a mi persona en esta paradoja de la noche, bello movimiento de las sombras de la mente se refleja en los cristales de la aurora, bello tintineo de suspiros que en mi pecho se denotan.

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