lunes, 29 de octubre de 2012

Los días en Perú (texto 3)

Escritos del Jueves 27 de Septiembre de 2012 (Aunque el blog indique otra fecha)
Sentimientos desde Lima por el 25 de Septiembre en Madrid

Desde muy lejos del lugar donde nací, tengo que observar y casi oler la sangre, oír los huesos y los gritos quebrarse. Desde tan lejos se descubre el espíritu de la justicia encerrado en una impotencia que graba, para la eterna historia, su agonía en las calles de Madrid. Y me siento herido por no armar al fin mi cuerpo y lanzarme embravecido junto aquellos que hoy sufren en las tierras de toda mi vida, pero el dolor que siento es el mismo que he sentido desde España cuando hubo quienes lucharon en este lugar que ahora ocupo y en el que no pude tampoco ladrar a su hora y en su día. Y es que el mundo es una herida abierta constante a la que introducen ardientes incoherencias humanas. El mundo es una triste bola de miseria humanoide, un gigantesco excremento de rancias discordias. Sé que esté donde esté habrá siempre injusticia, siempre dolor, siempre adinerados y paupérrimos, siempre policías frente a las mujeres y los hombres libres de la tierra.
Sólo me cabe un enorme desprecio hacia todas las autoridades, hacia todos los Estados del mundo y las naciones. Desprecio enormemente las fronteras. Desprecio todas las banderas, absolutamente todas. Desprecio los ejércitos y las fuerzas del orden. No son el pueblo esos símbolos inverosímiles. No acierto a encontrar ningún camino libre para el género humano que esté vacilando entre enormes edificios políticos (parlamento, congreso, etc.) donde unos pocos tiburones toman las grandes decisiones que abarcan el destino de millones de personas. Ese camino tampoco pasa por las enormes iglesias y templos donde algunos payasos prehistóricos rigen la vida espiritual de otros tantos millones de individuos alejados de su realidad diaria y personal. No puede pasar ese camino entre monedas y billetes que han hundido por completo el sentido de llevar un corazón en el pecho. El camino lo veo allá lejos en el horizonte de un caos antecesor, en un Madrid inquieto hoy que está planeando saltar barreras impenetrables y en un mundo cambiante que está añadiendo a su día a día una porción más de ácido para quemar prejuicios y estúpidas inercias monótonas que nos han mantenido a oscuras bajo la gran bota asfixiante de los imperios durante siglos de podredumbre.
No. Aseguro que no tiene sentido ver a un conjunto de humanos disfrazados y perturbados atacando a miles de otros seres humanos que por haberles sido arrebatada su dignidad, luchan desesperadamente por recuperarla. ¿En qué cabeza caben todas estas conductas absurdas, toda esta forma de “organizarse”? en la cabeza antropomórfica de este triste tiempo. Es un monstruo, un gigante con cara de culo que lanza heces contra sí mismo y contra todo cuanto hay a su alrededor, y los que no queremos comernos su sabrosa mierda nos la comemos también. Ese monstruo está ya completamente contaminado, tan rebozado en sus propios excrementos que tiene toda la sucia piel escamosa infectada y no le quedan ya más arenas en el reloj para esperar la muerte.
Desde Lima compañeros, para todos los que intentan que tropiece la gran bestia excrementicia y en especial para aquellos que el día 25 de Septiembre de 2012 en Madrid la soportaron y la combatieron. Doy todo mi apoyo con el fin de que caiga pronto, doy mi espada entre palabras con el fin de que nos cuajen en el alma junto a todos los estímulos potentes que también alimentamos en las entrañas. No hay que dejar jamás caer las fuerzas en la arena de Barcino.

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